¿Con qué criterio se ilustra una noticia? ¿De qué manera se valida aquello que está escrito, si no con imágenes? ¿Cómo se determina la singularidad de un año específico? La arbitrariedad acecha, la estética y la emoción se imponen: la vida cotidiana, el apremio de la economía, la banalidad, la denuncia desespe-rada, la esperanza. 1983 fue muchos años en uno, pero podemos decir que todos los años lo son, y la fotografía, como el recuerdo, congela en imágenes, muchas veces poderosas, ambiguas, significativas, aquello que fue móvil, fugaz, pequeño y provisorio. Revisitarlas nos puede conducir a preguntarnos de qué manera volvió aquello cuyo retorno un día nos fue anunciado como tal.